Fondos indexados VS ETFs: Ventaja y desventajas

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ETFs vs Fondos Indexados

Los fondos indexados y los ETFs son los productos financieros favoritos de quienes quieren invertir de manera pasiva, económica, diversificada y sencilla. Pero, ¿acaso hay alguno mejor que otro?

En este artículo te contaré qué son ambos instrumentos de inversión, cómo funcionan y qué ventajas y desventajas tiene cada uno de ellos.

¿Qué es y cómo funciona un ETF?

Los ETFs, o por sus siglas en inglés, Exchanged Traded Funds, son fondos de inversión cotizados en Bolsa. Es decir, son un activo más que cotiza en los mercados y que se puede comprar y vender como si fuesen las acciones de cualquier empresa, incluso aplicando órdenes programadas.

Estos fondos de inversión pueden ser de réplica física (invierten en activos reales) o de réplica sintética (invierten en derivados). De este modo, si decides invertir en un ETF de réplica física del DAX alemán, tu dinero se invertirá junto con el del resto de inversores en las 30 empresas que componen el índice.

La mayoría de los ETFs suelen replicar índices, ya sean de países, continentes e incluso sectores. Sin embargo, hay muchas gestoras que crean sus propios ETFs y con los que puedes invertir según temáticas; robótica, energías limpias, inteligencia artificial, educación…

¿Qué es y cómo funciona un fondo indexado?

Los fondos indexados son un tipo de fondo de inversión convencional que se caracteriza por ser de gestión pasiva. De este modo, el objetivo del fondo es replicar el comportamiento de un índice.

Como se trata de un tipo de fondo de inversión, se comercializan como el resto de fondos del mercado. Sin embargo, como no requieren la participación activa de gestores para mover el capital, pueden ofrecer comisiones muy bajas.

¿Qué es mejor, un fondo indexado o un ETF?

Como puedes ver, tanto los ETFs como los fondos indexados son productos de inversión muy similares. No obstante, tienen profundas diferencias que pueden hacer que prefieras uno frente al otro:

Operativa

La forma en la que se invierte en los fondos indexados y los fondos cotizados es muy distinta. Por un lado, y como ya he mencionado, los ETFs se pueden comprar desde casi cualquier broker online en cualquier momento del día siempre y cuando el mercado esté abierto.

Por el contrario, aunque decidas invertir en un fondo indexado, tu compra no se hará efectiva hasta el cierre del mercado, cuando se calcule el valor liquidativo del fondo de inversión en esa jornada.

Facilidad de inversión

Invertir en un ETF es tan fácil como invertir en acciones de cualquier empresa, por lo que solo necesitas crear una cuenta en un broker que permita invertir en este tipo de activos, que hoy en día suelen ser todos.

Por el contrario, los fondos indexados comercializados por las gestoras, restringen su venta a determinadas entidades, haciendo que en muchas ocasiones solo haya un banco con el que se puede invertir en un fondo determinado.

Comisiones

Aunque tanto los ETFs como los fondos indexados destaquen por ser productos con bajas comisiones, los ETFs ganan por goleada en este aspecto, aunque con algunos matices.

Las comisiones que debes pagar por invertir en un ETF son 2; las comisiones de tu broker por la compra y venta de activos, y el TER (Total Expense Ratio), que es una comisión anual que cobra la entidad gestora del ETF a sus inversores.

Por norma general el TER suele situare entre un 0 y un 1 % de la cantidad invertida, aunque con algunos ETFs (sobre todo los de blockchain y criptomonedas), puede alcanzar el 2,5 % anual. Adicionalmente, cada vez que hagas operaciones con el ETF (compra o venta), tendrás que pagar las comisiones que aplique tu broker.

Por la parte de los fondos indexados, aunque se trate de un producto de gestión pasiva, tendrás que pagar ciertas comisiones. Aunque estas dependen del fondo en cuestión y de la gestora que lo comercialice, las más comunes son: comisión por reembolso, por suscripción, por éxito, por depósito… Además, a todo esto debes sumarle las comisiones que te cobre la entidad bancaria a través de la cual estás haciendo la inversión.

Variedad

Los ETFs son productos mucho más versátiles que los fondos indexados, pues al fin y al cabo, estos solo pueden replicar índices. En cambio, además de replicar índices, los ETFs también pueden crearse desde cero, dando lugar a fondos cotizados muy interesantes.

Existen muchas páginas web en la que puedes buscar y filtrar ETFs en función de su sector, índice, divisa, temática, tipo de ETF… Una de las más conocidas es justetf.com, donde encontrarás mucha información sobre cada uno de ellos.

Fiscalidad

La fiscalidad es sin duda donde los fondos indexados vencen a los ETFs, ya que tributan como el resto de fondos de inversión, mientras que los ETFs tributan como las acciones, al menos en España.

Así, cada vez que vendas tus participaciones en un ETF y obtengas beneficios, estos tendrán que pagar IRPF en concepto de Rentas del Ahorro. En cambio, si inviertes en fondos indexados puedes diferir el pago de impuestos.

Imagina que has invertido en un fondo indexado que replica el Dow Jones estadounidense. Si tras 1 año invertido has obtenido 200 € de beneficio, puedes hacer un traspaso de dinero a otro fondo, sin necesidad de pagar impuestos.

De este modo, puedes ir saltando de fondo en fondo sin pagar impuestos por tus beneficios hasta que decidas vender tus participaciones para obtener dinero líquido.

Esta ventaja fiscal de los fondos de inversión te permite optimizar tus ganancias, sin necesidad de pagar como mínimo un 20 % de tus beneficios cada vez que quieres redistribuir tu cartera.

Sin embargo, hay mucha incertidumbre alrededor de las medidas fiscales que se tomarán respecto a los fondos de inversión en los próximos años, por lo que conviene estar al tanto por si cambia la legislación.

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