Qué es un ETF o Fondo Cotizado

La inversión ha evolucionado mucho a lo largo de los años, y cada vez más se buscan productos financieros con los que invertir de forma diversificada sea fácil, rápido y económico. Si estás buscando algo como esto, los fondos cotizados o ETFs son una de las mejores opciones de inversión para ti.

En este artículo te contaré qué es un ETF, qué tipos puedes encontrar y cuáles son sus ventajas y desventajas frente a otros productos financieros.

Qué son los ETFs o Fondos cotizados

Los fondos cotizados o ETFs (Exchanged Traded Funds) son activos financieros que se caracterizan por funcionar como un fondo de inversión tradicional pero con la salvedad de que cotizan en Bolsa.

Sin embargo, una buena forma de entender cómo funcionan los ETFs es pensar en ellos como un conjunto de activos. Este cúmulo de activos tiene un valor determinado, que dividido entre el número de participaciones del ETF, da como resultado el precio de cada participación.

Si el precio de los activos subyacentes aumenta, lo hará el de las participaciones, y por lo tanto estarás ganando dinero. Por este motivo y porque se pueden comprar y vender como si fuesen acciones en los brokers tradicionales, muchos los comparan con las acciones.

A diferencia de los fondos de inversión convencionales, por norma general los ETFs se “indexan” a un índice. De este modo, si hay un fondo indexado del S&P 500, este invertirá en las 500 empresas del índice en la misma proporción que ocupan en este. Así, obtienen la misma rentabilidad que el índice al que replican.

Tipos de ETFs

El mercado de los ETFs es mucho más amplio de lo que puede parecer a simple vista, y a diferencia de lo que mucha gente puede pensar, se pueden encontrar grandes oportunidades en él. Por ello, si quieres encontrar ETFs que te generen grandes rentabilidades debes conocer qué tipos existen y en qué se diferencian unos de otros:

ETFs según donde invierten

Uno de los principales criterios que se pueden utilizar para clasificar los ETFs es el tipo de activo en el que invierten. Al tratarse de fondos de inversión tienen acceso a un gran número de activos, y estos son los principales:

  • ETFs de renta fija: son fondos que invierten en diferentes activos de renta fija, aunque lo más normal es que se indexen a índices de renta fija. Por ejemplo, el iShares China CNY Bond invierte en bonos del gobierno chino y de bancos públicos de la región.
  • ETFs de materias primas: reciben el nombre de ETC (Exchanged Traded Commodities), e invierten en petróleo, oro, la plata… Lo más normal es que sean ETCs individualizados para cada materia prima. Por ejemplo, el WisdomTree Physical Silver, que invierte en plata.
  • ETFs de renta variable: son ETFs que invierten en acciones de diferentes empresas, y dentro de este tipo podemos mencionar algunas variantes:
    • ETFs de sectores: estos ETFs se encargan de invertir en empresas de un único sector. Las empresas recogidas dentro de cada ETF las podrás encontrar en la web de la empresa gestora. Por ejemplo, el iShares Euro Stoxx Banks invierte en los principales bancos de Europa.
    • ETFs de índices: los ETFs de índices invierten en todas las empresas de un índice determinado, por lo que al fin y al cabo es como si comprases todas las empresas del índice. Por ejemplo, el Invesco S&P 500 invierte en el índice S&P 500.
    • ETFs regionales: estos ETFs invierten en regiones específicas del mundo, o en todo mundo en general. Por ejemplo, el Amundi MSCI Europe invierte en las principales empresas de Europa.

Tipos de ETFs

ETFs de acumulación o distribución

Cuando llegue el momento de escoger ETF tendrás que decidir si quieres un ETF de acumulación o de distribución. La principal diferencia entre ellos es qué hacen con los dividendos cuando los cobran.

Por un lado, los ETFs de acumulación los mantienen en la caja o los reinvierten en comprar más acciones para poder obtener mayores beneficios. Por el otro, los ETFs de distribución los reparten a los inversores en la proporción en los que estos participan en el ETF.

Por lo tanto, si eres un inversor pequeño lo ideal es que inviertas en ETFs de acumulación. Pero si tienes un gran capital y quieres obtener dividendos de forma recurrente, los ETFs de distribución son la opción perfecta para ti.

ETFs apalancados o normales

Del mismo modo que muchos brokers te permiten invertir con apalancamiento financiero (que el broker te deje dinero), existen ETFs con los que puedes multiplicar por 2 o incluso por 3 la rentabilidad obtenida.

Ojo, la rentabilidad de estos ETFs se multiplica tanto a la alza como a la baja, por lo que pueden ser un arma de doble filo para los inversores más novatos o con menos experiencia.

Mi recomendación es que solo uses este tipo de activos financieros cuando tengas la experiencia suficiente y con poco capital.

ETFs directos o inversos

Uno de los puntos positivos de los ETFs es que te permiten invertir tanto a la alza como a la baja. Así, tenemos los ETFs directos (ganas dinero cuando el mercado sube) y los ETFs inversos (ganas dinero cuando el mercado baja).

ETFs de réplica física o sintética

Sin lugar a dudas, uno de los puntos más importantes que debes tener en cuenta al escoger ETF es si se trata de un fondo de réplica física o sintética.

Por un lado, los ETFs de réplica física compran uno por uno todos los activos del ETF. Por ejemplo, si invierte en el S&P 500, compra las 500 empresas en la proporción en la cotizan en el fondo según su capitalización.

Por el otro, los ETFs de réplica sintética no compran las acciones como tal, sino derivados financieros y otros productos que puedan replicar el movimiento del índice. Sin embargo, estos ETFs necesitan a una contrapartida en la que debes confiar para que tu inversión sea segura.

Por ello, creo que si quieres invertir en un ETF determinado y lo hay con réplica física y sintética, deberías escoger el de réplica física, sobre todo si tienes en cuenta que las rentabilidades serán casi idénticas.

Fondos cotizados

Ventajas y desventajas de los ETFs

Los ETFs pueden ser un instrumento financiero muy interesante para un gran número de inversores. Pero la mejor forma de saber si tú deberías invertir en ETFs o no es echándole un vistazo a sus ventajas y desventajas. Estos son los principales puntos positivos de los ETFs:

  • Los costes y comisiones de los ETFs suelen ser muy bajas, siendo una opción mucho más económica que las versiones tradicionales de esos mismos fondos.
  • La liquidez de estos fondos es muy elevada, por lo que no tendrás problemas para comerciar con ellos en cualquier momento mientras el mercado esté abierto.
  • Se compran y se venden desde los brokers, del mismo modo que las acciones. Por ello, puedes colocar órdenes de compra y venta limitadas o stop.
  • Los ETFs permiten acceder a una gran cantidad de activos, tanto nacionales como internacionales, con mucha facilidad.
  • Son una forma excelente de ahorrar dinero en comisiones de compra y venta de los activos. Por ejemplo, un ETF del Nasdaq invierte en las 100 empresas de dicho índice. Si quisieses invertir en todas pagarías 100 comisiones de compra y 100 de venta, pero si haces uso de un ETF solo pagarías 2; una por comprar y otra por vender.
  • Te permiten gestionar de forma pasiva tu capital. Así, puedes ir añadiendo fondos a tu cartera y delegar la gestión del capital al ETF.
  • Hay ETFs de todo tipo y que invierten en una gran variedad de sectores, industrias y países.

Y sus puntos negativos:

  • Son fondos de inversión, pero a nivel fiscal están considerados como acciones, por lo que los traspasos de capital de un ETF a otro deben tributarse como la plusvalía obtenida por cualquier otra acción.
  • Es necesario hacer una investigación previa para comprar el/los ETFs correctos.

Ahora que ya sabes qué es un ETF, ¿estás preparado para invertir en ellos?

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