Qué es la libertad financiera y cómo lograrla

Qué es libertad financiera

Todos soñamos con poder dedicarnos a lo que más nos gusta, sin necesidad de rendir cuentas ante ningún jefe o a nuestros clientes si somos autónomos. Pero esto parece que está reservado a un pequeño grupo de privilegiados a los que las cosas les han ido muy bien, ¿verdad?

Sin embargo, cada vez son más personas de a pie las que consiguen alcanzar la ansiada libertad financiera pero, ¿cómo lo hacen? En este artículo te contaré qué y cuáles son los pasos para conseguirla.

Qué es la libertad financiera

La libertad financiera es ser capaz de cubrir todos los gastos que generas en el día a día con un estilo de vida normal sin necesidad de trabajar de forma activa para ello. Como es lógico, para conseguirlo necesitas grandes ahorros y/o varias fuentes de ingresos pasivos.

Cuando tus ahorros y tus ingresos pasivos son lo suficientemente altos, dejas de depender de un trabajo para poder vivir. Entonces es cuando has alcanzado la libertad financiera. Ojo, esto no quiere decir que tengas que dejar tu trabajo, puedes seguir trabajando por gusto.

Por lo tanto, para alcanzar la libertad financiera se necesitan 2 cosas:

  • Ahorros: hablaré de esto un poco más tarde, pero con lo que debes quedarte es que es fundamental que ingreses más de lo que gastas, es decir, que sobre porción de tus ingresos para guardarlos para el futuro.
  • Ingresos pasivos: los ingresos pasivos son aquellos que no requieren de tu tiempo para generar un beneficio.

Cuánto dinero se necesita para lograr la libertad financiera

Una pregunta que debes hacerte si quieres conseguir la libertad financiera es cuánto dinero necesitas para ello. Y lo cierto es que no existe una respuesta universal, sino que todo depende de cuáles sean tus gastos.

Por supuesto, cuanto menos gastos tengas, más fácil será que obtengas la libertad financiera. Por lo tanto, lo primero que debes preguntarte es de cuánto dinero quieres disponer de forma mensual cuando seas libre financieramente.

Es muy importante que en esta cifra añadas todos los gastos que puedes tener a lo largo de tu vida; imprevistos, viajes, reparaciones y mantenimiento del vehículo…

Y sí, se lo que estás pensando, ¿qué pasa con el tiempo? Tienes toda la razón, no es lo mismo calcular el dinero que necesitas para dejar de trabajar a los 50 que a los 40. En este sentido, muchos gurús hablan de “La fórmula de la libertad financiera”:

(Gatos anuales totales – ingresos pasivos anuales) x 25 = dinero necesario para la libertad financiera.

Según esta fórmula, puedes empezar a ser libre financieramente cuando tengas ahorrado 25 veces lo que gastas a lo largo de un año. Si lo consigues, podrás retirar un 4% de dichos fondos al año sin que tus fondos se agoten (siempre y cuando sigas movilizando dicho capital).

De este modo, si retiras un 4% para tus gatos personales pero inviertes la cantidad restante obteniendo un 6% de rentabilidad, habrás recuperado justo lo que sacaste junto con un extra para evitar la inflación.

Pero espera, ¿no se trataba de obtener la libertad financiera? Tienes razón, si tuvieses que estar todo el día pegado a la pantalla para obtener beneficios en Bolsa, no serías libre, serías un trader. Por suerte, puedes invertir tu dinero en productos financieros que no requieren de tu supervisión, como fondos indexados, ETFs e incluso en alguno de los mejores robo advisors del mercado.

6 pasos para conseguir la libertad financiera y vivir cómodamente

Cómo conseguir la libertad financiera

Si crees que todo esto de la libertad financiera suena bien, te recomiendo que le eches un vistazo a esta guía para conseguir la libertad financiera. Eso sí, debes tener en cuenta que llegar a ser libre financieramente es un proceso lento que requiere constancia, dedicación y esfuerzo. Pero si estás dispuesto a conseguirla, debes seguir estos pasos:

1. Haz un examen de tu situación actual

Para poder trazar un plan de acción eficaz es clave entender en qué posición estás actualmente. Para ello, debes hacer un análisis de tu patrimonio neto, es decir, tu riqueza total.

No te asustes, para hacerlo solo tienes que sumar todo lo que tienes (ahorros, acciones, viviendas, vehículos…) y restarle todo lo que debes (hipotecas, préstamos para el coche, tarjetas de crédito…).

Si el resultado neto es positivo, puedo decirte que vas por el buen camino. Pero si por el contrario, el valor obtenido es negativo, necesitarás trabajar más duro para saldar tus deudas antes de preocuparte por la libertad financiera.

Por supuesto, también es interesante que hagas una análisis de tus fuentes de ingreso y qué porcentaje representan en caso de tener más de una.

2. Marca unos objetivos

Como te decía, obtener la libertad financiera no es algo que se consiga en 2 días. Por ello, necesitarás una fuente de motivación para poder trabajar día a día.

Personalmente te recomiendo que tengas 2 tipos de objetivos; emocionales y racionales. Los objetivos emocionales no tienen que ver con cifras, sino con cómo te gustaría verte en un futuro.

Quizás tus objetivos sean retirarte con tu pareja en una casa cerca de la playa, tener tiempo suficiente para poder disfrutar de la infancia de tus hijos o simplemente, dedicar tu vida a lo que más te guste.

Por otro lado, debes marcar una serie de objetivos racionales y cuantificables. Por ejemplo:

  1. Conseguir un patrimonio neto positivo.
  2. Terminar de pagar la hipoteca.
  3. Conseguir un ahorro neto de 10.000 €.
  4. Obtener una rentabilidad anualizada de tus ahorros del 7%.
  5. Aumentar un 10% tus ingresos mensuales.

Estos son solo algunos ejemplos, pero eres tú quien debe marcar una hoja de ruta que te ayude a encontrar tu camino cuando te sientas perdido y cuando quieras ver qué has conseguido hasta la fecha.

3. Gana batallas para ganar la guerra

Teniendo en mente que la libertad financiera es un objetivo complejo y que no es fácil de alcanzar, lo más lógico es que te centres en ganar pequeñas batallas que a la larga, te hagan ganar la guerra.

Piénsalo así: si quieres construir una casa, cada mañana irás a la obra pensando en qué te toca hacer ese día; cimientos, paredes, techo, cableado… Y no pensando en que tienes que hacer una casa.

Así, debes ir cumpliendo los objetivos que habías marcado anteriormente. El mero hecho de poder tachar cosas de tu lista hará que quieras seguir con muchas más ganas que antes.

4. Busca fuentes de ingresos pasivos

Si quieres ser libre financieramente es fundamental que consigas una serie de ingresos pasivos que te ayuden a cubrir tus gastos. Aunque podrías vivir de forma casi indefinida con patrimonio grande y una buena gestión del capital, no está de más tener unas fuentes de ingreso que te ayuden a aliviar la carga que impones sobre tus ahorros. Ya sabes lo que dicen: “No pongas todos los huevos en la misma cesta”.

Algunas de las vías por las que puedes obtener estos ingresos son:

  • Intereses y dividendos: si decides invertir una parte de tus ahorros en Bolsa, puedes seleccionar empresas que repartan dividendos para obtener ingresos de forma recurrente. Además, puedes optar por otras formas de inversión más seguras, como las letras del tesoro o los bonos de diferentes países.
  • Rentas inmobiliarias: una de las formas de obtener ingresos pasivos más conocidas es invertir en el mercado inmobiliario. Debes tener en cuenta que puedes invertir en este tipo de propiedades con “poco capital” comprando trasteros y plazas de garaje en lugar de viviendas.
  • Ingresos online: Internet es un mundo lleno de oportunidades en el que puedes crear varias fuentes de ingresos pasivos. Algunos ejemplos son: un canal de YouTube, crear un blog para monetizar con publicidad o afiliación, venta de infoproductos… Existen muchas formas de ganar dinero online desde casa.
  • Derechos de autor y royalties: hoy en día cualquier persona puede escribir un libro y venderlo por plataformas como Amazon, obteniendo ingresos por cada libro vendido.

No obstante estos son solo algunos ejemplos. Con un poco de investigación podrás encontrar un método que se ajuste a ti.

5. Reduce tus gatos y ahorra todo lo que puedas

Una de las cuestiones fundamentales para lograr la libertad financiera es ser capaz de vivir con menos. ¿De qué sirve ganar más dinero si tus gastos aumentan al mismo ritmo que tus ingresos? La idea es ser capaz de aumentar tus ingresos, pero al mismo tiempo reducir tus gastos.

Y sí, sé que ahora mismo estás pensando que tú ya gastas muy poco dinero, que no puedes ahorrar más sin que eso interfiera en tu calidad de vida, ¿cierto?

En ese caso te propongo un ejercicio: durante un mes, apunta todos los gastos e ingresos que tienes, de modo que los puedas clasificar por categorías para identificar dónde se va más dinero.

Con un poco de perspectiva, te darás cuenta de que quizás estás comprando demasiada ropa, cogiendo el coche para trayectos que puedes hacer andando o gastando mucho dinero en comida para llevar.

Identifica estos gastos y ponles una solución. De este modo, tendrás más dinero para ahorrar, pero más importante aún, para invertir.

6. Invierte tus ahorros para obtener rentabilidades de ellos

No tener deudas, conseguir varias fuentes de ingreso y ahorrar dinero todo lo posible son pilares fundamentales en los que se basa la libertad financiera. Sin embargo, una de las piezas claves para conseguirla es invertir tus ahorros.

Así, puedes obtener una rentabilidad de ellos que, aunque en el corto plazo parezca insignificante (sobre todo ti estás empezando), en el largo plazo te puede llevar muy lejos. En palabras del propio Einstein: “El interés compuesto es la fuerza más poderosa del Universo”.

Pero ¿qué es esto del interés compuesto? Imagina que inviertes 10.000 €, si consigues una rentabilidad anual del 7%, el primer año terminarás con 10.700 €, el segundo con 11.450 €, el siguiente con 12.250 €, y si sigues prolongando este ejemplo, tras 10 años tus 10.000 € se habrán convertido en 19.670 €. Todo esto sin siquiera añadir capital.

Aquí te dejamos una calculadora de interés compuesto con la que puedes calcular cuanto podrías ganar con el paso del tiempo y cómo podrías llegar a tu libertad financiera gracias al ahorro.

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